Los aretes de corazón en rodio tienen una forma abultada y de buen volumen, con superficie completamente lisa y pulida. No llevan piedras ni texturas: toda la presencia viene del tamaño y del brillo del acabado, que refleja la luz de manera continua sobre la curva.
Son huecos por dentro, así que resultan livianos para lo grandes que se ven. Eso los hace cómodos de llevar durante varias horas sin que incomoden ni estiren el lóbulo.
El cierre es de gancho abatible: el arco se levanta, se pasa por la oreja y se traba en el costado. Es un sistema más seguro que la mariposa tradicional, porque no se puede soltar por accidente ni se pierde la traba. Están disponibles en dos colores: dorado clásico y plateado, un acabado oscuro poco frecuente.
